sumario  Escribiendo con la boca

Entrevista de Norma Cabrera y Silvia Debona (Andamio Contiguo) a Julio Cejas


Con motivo del desarrollo del Argentino de Teatro, encuentro organizado por la Universidad Nacional del Litoral , estuvieron presentes en la ciudad de Santa Fe miembros de CRITEA, la Asociación de Críticos Teatrales Argentinos. Entre ellos Julio Cejas, del diario Página 12, medio donde cubre la actividad teatral de la ciudad de Rosario. Aprovechamos la oportunidad para entrevistarlo y pedirle su personal visión, una vista panorámica, acerca de lo que sucede con el texto en el teatro rosarino contemporáneo.

 

Yo lo que vengo notando hace mucho es que empieza a resonar un poco –y, como siempre, en Rosario empieza desde Buenos Aires– la idea de la escritura a partir de la experiencia, de la dramaturgia del actor, del director. Independientemente de que esto se venía trabajando en algunos talleres pero sin ninguna producción resuelta en puesta en escena, sino que quedaba todo dentro del terreno de la experimentación, hasta que comienza a haber un trabajo de desplazamiento en donde encontramos gente que sí trabaja con esta cuestión de la intertextualidad. Parten de algunos textos para producir el propio texto de elaboración conjunta y ese texto junto con el grupo de trabajo. Aldo Prico es un tipo que está en la universidad y que vino de las letras, y hace tiempo que estaba trabajando con estas cuestiones, incluso tiene una experiencia con uno de los autores de Mabel, Matías Martínez (que usa el seudónimo Drosófilo y ha ido generando también varios trabajos de texto, de intertexto y de dramaturgia propia) uniendo trabajos de ambos sobre Juego de Damas Crueles, un texto de Tantanián.

Ellos empezaron a trabajar desde la experiencia de Gustavo Di Pinto, concretamente en un ciclo que se llamaba Familia Transgénica. La idea era laburar sobre distintos tópicos, esta cuestión de las nuevas formas que se dan en la familia, lo que ellos veían sobre cómo se habían trastocado los roles de padre, hermano, hijo. Se veía en esta escritura que intentaba ser un ciclo con dramaturgia propia (en esa oportunidad estaba también Hessel), invitaron a un par de dramaturgos de Buenos Aires, y esa gente crea trabajos propios como Victorino Pacheco, un trabajo que armó y escribió Gustavo Di Pinto. El ya había empezado a trabajar con un texto que después alcanzaron a editar en una edición chiquita. Siempre fueron textos que costó mucho trabajo armar para editar porque eran parecidos a guiones. Nosotros, en la revista El Espacio Vació, empezamos con el proyecto de editar algunos textos dramáticos en cada número, y hablabamos con ellos justamente sobre cómo les costaba transcribirlos o escribirlos, porque no era el formato clásico de la dramaturgia sino que tenían a veces simplemente pautas o guías para el laburo, fundamentalmente de los actores. Así se producen obras como A la gran masa argentina, un trabajo muy interesante de dramaturgia propia y de los actore, en este caso se trata de juegos que tienen que ver con una interpretación del peronismo donde intervienen también otro tipo de conocimientos (dado que él era panadero).

Ese grupo particularmente es el que más se interesa en esta cuestión de la dramaturgia, como también se interesó y logró cosas muy buenas Juan Hessel, que dirigió Almas fatales, una obra que después participó en la Fiesta Nacional de Teatro en Mendoza. En este momento está haciendo Naturaleza muerta, también en la misma línea
de la dramaturgia de actor. Almas fatales es un trabajo basado en una novela pero que él adapta al trabajo actoral precisamente sobre una historia bastante oscura de Lugones, del poeta Lugones y la situación que está viviendo en ese momento con la que sería su amante y el hijo de Lugones, que era un personaje de orientación bastante fascista. Hay un juego muy importante que recupera el registro de la actuación, una actuación distinta y que va modificando permanentemente la política del texto. Naturaleza muerta también es un trabajo de dramaturgia ya sí de actores, tres actrices y Hessel que coordina el trabajo hasta que se arma un texto popio.

Bueno, a su manera El Rayo Misterioso también construye alguna poética de escritura como con Litófagas, que escribió Aldo el Jatib pero que después la siguó Oscar Medina haciendo otro trabajo distinto. Son trabajos de reescritura permanente.

Santa Eulalia, que es el texto que nosotros publicamos de Leonel Giacometto, es otro laburo que surge en colaboración con Patricia Suárez, la autora de la trilogía Las Polacas, y que escribieron también sobre el tema del peronismo. Es la dramaturgia más parecida a la dramaturgia del autor.

Hace algunos años estuvo Kartún supervisando unos talleres y ahí surgen algunos de los textos que aparecen en este trabajo El último café que dirige Allasino, aunque en realidad se trata de una idea de Rody Bertol. Ahí hay una actriz que se llama Alejandra Gómez que es del grupo Fe De Ratas que hizo una obra, Fiesta, un trabajo bastante particular, de creación colectiva. Y Alejandra después genera una obra que se llama El timbre que es autoría de ella pero también en colaboración con la perfomance del actor, aunque después trabaja un par de monólogos con escritura propia.

En Rosario están haciendo una versión de Los viajeros se mueren de Veronese y uno nota esa cuestión de que el texto de acuerdo a la versión original dirigida por Tantanian tiene que ver con la dramaturgia porteña, y es muy compleja. Después, trasladado ese texto a la visión del grupo de Rosario, uno nota que en ese grupo aparece una apropiación, hay otro estilo, hay cuestiones del humor que tienen que ver con el humor que está circulando en Rosario, en el mismo recinto de la actuación. Sin embargo por los agujeros de todo eso, uno puede detectar que aparece otra vez el texto, que aún nos resuena con sus imágenes, por más que se lo trabaje en otro contexto tenemos el texto que aparece. En cambio en otros textos que son de factura actoral justísima, trasladado a otros actores, a otra puesta, a uno lo extrañaría mucho pensar que se está hablando de lo mismo. Hasta qué punto, qué pasaría si ese texto de alguna manera borroneado, fuera producido en otro lugar. Esto mismo de Rody que hace Allasino, ahora ya se ve que anda circulando por varios lugares, pareciera que el formato vende.

Yo creo que todavía estos trabajos apuntan a ver qué pasa con el tema de la dramaturgia con respecto al actor pero en algunos casos están en estado incipiente, no son tan profundos como otros. Hay cosas que no resisten mucho, pareciera como que falta un poquito más de maduración de esta dramaturgia para poder a lo mejor entrar a entablar otro tipo de diálogo con la otra dramaturgia, con el texto de autor que la gente va a ver porque es un texto de Gambaro, un texto de Pavlovsky. Están preocupados por empezar a incorporar más cuestiones de la escritura teatral para poder dar cuenta de todos los procesos que se están trabajando desde la actuación, desde la dirección misma, me parece que se ha ido madurando más ese proceso. Insisto que no sé qué pasa con los públicos que van, también es un proceso que completa el público, que hasta ahora son sectores que se circunscriben a determinados grupos. Todavía eso no ha salido a terrenos un poquito más amplios salvo en los festivales, eso es interesante: ver qué pasa cuando se sale de los marcos de producción concreta.

Creo que en muchos casos, de no ser porque la dirección de esa obra toma trabajos actorales sólidos muy fuertes, si alguno quisiera trabajar con ese texto, con ese material desde un lugar más debil desde la actuación, no se sostendría. Por ejemplo, en el caso de Hasta la exageración, de Hijos de Roche. Nosotros la seguimos desde el comienzo, en el estreno era un regodeo de las dos actrices, un material al que incluso todavía le faltaba reelaboración, pero, por ejemplo, notábamos un grupo de adherentes que disfrutaban mucho de verlas. Me parece que todavía no está claro cómo va a cerrar esta dramaturgia. La vimos en Rafaela, en la Fiesta Nacional del Teatro, con una gran sorpresa porque se ve que la estuvieron retrabajando, rearmando, dosificando los mismos registros en las dos actrices, entonces vos empezás a encontrar mucho más sentido de los que encontrabas originalmente. En el estreno había cosas muy oscuras todavía. Pero eso es lo que tiene esta dramaturgia, es decir, si no hay una permanente calibración de los actores y directores buscando nuevos registros, hay muchas cosas que se caen y solamente están sostenidas por la capacidad que tengan los actores de llevar adelante estas cuestiones y sus efectos.

Me parece que todavía para ciertas escrituras habría que buscar un balance entre determinados trabajos y determinados actores de esa escritura, para equilibrarlos. Me parece que hay determinadas escrituras que son muy apuntaladas por el trabajo actoral y se cargan de sentido cuando los actores son muy fuertes, y otras veces hay textos que tienen una maduración que todavía los actores no están al nivel del registro que está pretendiendo la cuestión de la autoría. Hasta podría llegar a hablar de dramaturgia de grupos, en algunos casos.


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